Aún está por ver hasta dónde llegarán los gustos de los consumidores del siglo XXI al impulsar un mayor resurgimiento y una nueva expansión de los subestilos de porter y stout. Ya están apareciendo una amplia variedad de nuevos subestilos, con ingredientes añadidos y variaciones en el envejecimiento en barrica y el envejecimiento en roble. Ya, por ejemplo, en Polonia, algunos parecen tener poder de permanencia.
Un cervecero experto puede elegir ingredientes o métodos de producción que puedan evocar el sabor y el aroma del chocolate, el café, la vainilla, el regaliz o incluso la ciruela en una cerveza negra. Otros añaden siropes y esencias para intentar hacer lo mismo.
Por ahora, la subdivisión de estas cervezas en estilos especializados parece prematura, ya que representan una forma hábilmente acentuada de un estilo existente, o bien un estilo existente con cosas añadidas. Estos dos conceptos parecen ser animales diferentes. Estén atentos.





